Descripción del proyecto

La vida siempre nos sorprende

La vida siempre nos sorprende y eso es lo maravilloso de ¡estar vivo!! Me llamo Mariluz Merchant, (luli para la familia y amigos) soy Integradora Social y hace un año me dijeron que podía formar parte de la primera salida Internacional de ayuda humanitaria de Asperpol. Me sentí super privilegiada y muy nerviosa por estar a la altura en todo lo que íbamos a hacer, llevar y de que manera yo podría aportar al grupo que estaba formado por enfermera, médico, arquitecto, ingeniero, policías….. eso me tenía nerviosa.

El tiempo pasó muy deprisa y de repente estaba en el aeropuerto con gente que no conocía un 23 de noviembre 2019 con los bolsillos llenos de
ilusión y miedo por el mosquito, la fiebre amarilla, el agua potable…. todo que te dicen cuando comentas entre los tuyos que te vas a Africaaaaaa!!!

No exagero cuando os digo que desde el minuto cero las 17 personas que formamos el equipo comenzamos a hablar en el avión, en la puerta de embarque y era como si todos nos hubiéramos conocido ya desde hace mucho Tiempo. Y eso ocurre cuando el sentir es el mismo. Así que ya os podéis imaginar lo que fueron los 7 días que compartí con ese equipazo. Risas, complicidad, amor en gestos, miradas, palabras de aliento cuando alguna situación te superaba. Dicen que los viajes cambian a las personas, pues siiii 6 meses después de este viaje os aseguro que no soy la misma.

Darte cuenta de que la sonrisa de un niño puede hacerte que el estómago no te pida para comer, que no tener nada no es “pobrecillo” sino la grandeza de la libertad en su mayor expresión. ¿Que necesitamos para ser feliz este llamado “primer mundo”?

Entendí que la libertad es la carencia del miedo, que vivir el hoy sin pensar en futuro te hace vivir de una manera intensa todo lo que el día te ofrece, que cuando uno piensa que es rico o es más que el otro por tener todo lo material viene un viaje así y te desmonta la visión del concepto felicidad.. Ver jugar con un globo a los niños, esperar horas para ser atendidos por nuestro médico a más de 100 personas sin un reproche en los tiempos de
espera que os prometo que fueron muchas horas, comer una vez al día…. nada de eso apartó ni un solo día las sonrisas en forma de gracias de todos esas personas que nos cuidaron para que nos sintiéramos bien. Ojalá la vida me dé la oportunidad de volver a sentir esos amaneceres infinitos, esas miradas que sin saber su idioma entiendes y esos bailes de tambores que nos hacían sentirnos parte del paisaje, de sus ritmos, de su hoy!!! GRACIAS
ASPERPOL por permitirlo.

Maria Luz Merchant